Femelle 20 La nueva revolución en anticonceptivos

28 de julio 2006

Laboratorio Gynopharm ha lanzado en Chile, por primera vez, un nuevo anticonceptivo que contiene tan solo 20 microgramos de estrógeno y el más actual de los progestágenos, la Drospirenona. Femelle 20, anticonceptivo oral de última generación, entrega múltiples beneficios, como una piel sana y la reducción del peso corporal, entre otras ventajas.

Desde que apareció la primera píldora anticonceptiva -hace 46 años-, su evolución ha sido tal que hoy no solo es un método de planificación familiar, sino además algunos medicamentos de este tipo brindan otros beneficios adicionales, como el control de ciclo, la reducción de los dolores premestruales, la prevención del cáncer de ovario y útero, y disminución en la frecuencia de anemias. Así lo confirma la evidencia científica en que se fundamentan estos avances.

Considerando estos beneficios, Laboratorio Gynopharm puso a disposición de los ginecólogosobstetras Femelle 20; el primer anticonceptivo en Chile, de baja dosis estrógenica, con tan sólo 20 microgramos de Etinilestradiol y un nuevo progestágeno de última generación –la Drospirenona-, similar a la progesterona natural.

Diferentes estudios demostraron que la Drospirenona posee un efecto favorable sobre el peso corporal de la mujer al contrarrestar la retención de líquido. Además, su función antiandrogénica permite una piel más saludable y libre de grasitud.

Para facilitar su administración y mejorar el cumplimiento de la terapia, Femelle 20 viene en una presentación exclusiva de 28 comprimidos, que asegura un mejor cumplimiento del tratamiento.

Eficacia a toda prueba
Para el ginecólogo y ex asesor en Planificación Familiar de la Organización Mundial de la Salud (OMS), doctor Ernesto Pizarro, las píldoras hormonales son uno de los métodos más eficaces y seguros en tratamientos anticonceptivos. Según el profesional, a través de este método la tasa de embarazo es de 1 por cada 1.000 mujeres, observadas durante un año, siempre y cuando se tome de manera regular, correcta y persistente.

El profesional destaca que las mínimas dosis de estrógenos y progestágenos que poseen los actuales anticonceptivos evitan esos desagradables efectos colaterales, que aquejaron a  las mujeres hasta hace muy poco, como dolor de cabeza, náuseas, congestión mamaria, problemas hepáticos, ictericia y aumento de peso.

 “Las dosis hormonales que se usan hoy son más ventajosas  e inocuas. En la actualidad es infrecuente que la mujer presente efectos adversos por el consumo de píldoras, aunque es importante considerar que la tolerancia a ella va a depender de factores personales”, explica el doctor Pizarro.

Por su parte, el ginecólogo Juan Eduardo Orlandi, señala que el uso de Drospirenona es el mayor avance que se ha producido en progestágenos. Lo cual, llevado a la práctica, influye directamente en el bienestar de la mujer.

“Los antiguos progestágenos presentaban un efecto similar al corticoide, que provocaba retención de líquido y almacenamiento de grasa, lo que no ocurre con la Drospirenona”, explica el profesional.

Beneficios que, según la ginecóloga Magdalena Bronfmann, son altamente valorados por la mujer de hoy. “En la actualidad es usual que las pacientes lleguen cada vez más informadas a la consulta ginecológica. A la mujer le importa que las píldoras sean de efectividad garantizada, que no engorden y que aseguren la regularidad de sus reglas”, comenta la profesional.
Además, añade, las pacientes valoran los efectos antiandrogénicos de las píldoras que solucionen sus problemas de acné y eviten la aparición de vello.

El ginecólogo Juan Eduardo Orlandi destaca lo beneficioso que resulta una presentación de 28 comprimidos, ya que ayuda al correcto tratamiento, evitando esos recurrentes olvidos. “La presentación de 28 días resulta muy cómoda para la usuaria, dado que la mujer actual no cuenta con el tiempo o claridad suficiente para acordarse le toca iniciar la próxima caja de pastillas”, indica.

En cuanto a los mitos relacionados con el consumo de la píldora, el doctor Pizarro desmiente que su uso prolongado afecte la fertilidad de la mujer o implique riesgos para el hijo o la madre.

En resumen, la seguridad de las bajas dosis y de los nuevos progestágenos en las píldoras actuales han permitido su uso en mujeres de todas las edades; es decir, se ha aumentado el rango de edad para su uso, lo cual permite que el consumo comience desde la menarquia hasta la menopausia.

Eso sí, considerando las recomendaciones de la OMS, las pastilla siempre deben ser prescritas por indicación médica; enfatiza el doctor Ernesto Pizarro.

Por una sexualidad responsable
En la charla que hace unos días ofreció Laboratorio Gynopharm sobre Educación Sexual en los y las adolescentes, la directora ejecutiva del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva (ICMER), Ximena Luengo, destacó la necesidad de educar a los jóvenes chilenos en materia de sexualidad.

Esto debido a que la información que reciben no es siempre la correcta, y sobre todo, porque los adolescentes inician cada vez más temprano la actividad sexual, con gran desconocimiento y desinformación de su propio cuerpo y su sexualidad, con consecuencias que les afectan directamente su desarrollo integral.

Según una encuesta realizada por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) en el 2003, 66, 1 por ciento de los varones y 63,3 por ciento de las mujeres inició la vida sexual, entre los 15 y los 18 años, y 20,8 y 10,1 por ciento, respectivamente, entre los 11 y 14 años. Solo 57 por ciento de los jóvenes, de entre 15 y 18 años, usó algún método anticonceptivo en la última relación.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el 2002, el 1,1 por ciento de los hijos nacidos de madre menor de 15 años (más de cien niños), representaba el segundo parto para esas adolescentes.
Cuando se trata de madres, entre los 15 y los 19 años, 10,8 por ciento de esos niños, eran segundos hijos.

La especialista enfatiza la necesidad de tener políticas y programas eficaces de educación sexual, y no sólo para jóvenes mujeres sino que también para varones. “Está comprobado que un programa eficaz aumenta los conocimientos, mejora relación padres-hijos, retrasa el inicio de relaciones sexuales en los más jóvenes, aumenta el uso de anticonceptivos y preservativos, y no fomenta en los jóvenes el inicio de las relaciones sexuales, ni aumenta la frecuencia de ellas”, concluye.